• Elige tus productos
  • Págalos en la web
  • Tu pedido entre 24/48h
  • Envío gratis a partir de 25€ de compra
  • Atención al cliente +34 961 414 235
Swipe to the left

Dermatitis atópica: síntomas, causas y tratamiento

Dermatitis atópica: síntomas, causas y tratamiento
8 de mayo de 2018 0 comentarios

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria de la piel que se ha triplicado en las tres últimas décadas en los países económicamente desarrollados. Si bien, según las estadísticas, de cada diez niños que nacen, como mínimo uno o dos desarrollarán dermatitis atópica, también el 10% de los adultos la sufrirá a lo largo de su vida.


¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea inflamatoria que aparece fundamentalmente en lactantes y niños. Suele iniciarse en la infancia y, en general, mejora con la edad, aunque puede persistir en la edad adulta o incluso iniciarse en esta época de la vida.

Es un trastorno muy común y cada vez más frecuente, sobre todo en los países desarrollados que afecta por igual a ambos sexos.

Las últimas investigaciones indican que hay alteraciones en la formación de la estructura de la barrera cutánea, y por tanto en su función protectora, que desprotegen frente a agentes externos: pierde agua a través de la piel alterada y los irritantes y alérgenos pueden traspasar la epidermis y provocar la inflamación. Esta enfermedad es benigna, altamente molesta y sin cura definitiva hasta la fecha.

Causas de la dermatitis atópica:

La dermatitis atópica no solo viene dada por una causa concreta, sino que es el resultado de una serie de factores difícilmente controlables:

  • Predisposición genética
  • Sensibilidad medioambiental: La dermatitis atópica puede ser desarrollada o potenciada por la alimentación, la incidencia de ciertos microorganismos, cambios bruscos de temperatura, estrés, polución o tabaco, y es más común en personas aeroalérgenas (polen, ácaros, pelos de animal…).
  • Triada atópica: Existe una alteración genotípica formada por un grupo de trastornos alérgicos. Generalmente las personas que sufren dermatitis atópica son propensas también al asma y la rinoconjuntivitis
  • Pérdida de la función barrera de la piel: La piel ya no desempeña su función barrera, por lo que el agua contenida en la piel se evapora mucho más deprisa, lo que provoca sequedad y descamación y los alérgenos entran fácilmente. Así, los pacientes con dermatitis atópica tienen más probabilidad de contraer infecciones, sobre todo mientras se desarrolla el sistema de inmunidad adquirida en los menores.

¿Cómo se si tengo piel atópica?

Aunque la dermatitis atópica tiene unos síntomas bastante concretos, a menudo se puede confundir con las molestias típicas de una piel seca. No todas las pieles secas y sensibles tienen por qué ser atópicas. Los síntomas más frecuentes son:

  • Piel muy seca y sensible en la que aparecen lesiones caracterizadas por la hinchazón
  • Enrojecimiento
  • Picor intenso

Estos síntomas se presentan en brotes, alternando períodos de mejoría con épocas de crisis. La duración de cada brote ronda los 18 días y suele haber cinco brotes al año de media. Estas crisis alteran su sueño, les impiden descansar, les irritan y les crean ansiedad.

En los adultos, esos problemas de sueño pueden provocar problemas psicológicos y, en los casos más graves, incapacidad laboral.

Cómo cuidar una piel con dermatitis atópica:

Es importante destacar que la dermatitis atópica no tiene cura. Es una característica más de la piel que nos acompañará siempre. Sin embargo, sus síntomas y la intensidad de los brotes sí que se pueden controlar con cuidados diarios y una higiene e hidratación correctas.

  • Higiene: Las duchas deben ser de agua templada y con geles sin detergentes de pH ácido. Los detergentes agresivos aumentan la xerosis e irritan la piel de los pacientes atópicos.
  • Un ambiente adecuado: Tanto el calor excesivo como un ambiente seco empeoran el estado de las pieles con dermatitis atópica. Deberán evitarse el uso de ropa de abrigo excesiva, las calefacciones y exponerse a temperaturas elevadas. Una buena práctica será el uso de humidificadores ambientales.
  • Excesiva exposición solar: El sol, tomado con mesura, es beneficioso, pero debemos proteger la piel con un fotoprotector adecuado. Algunos pacientes tienen mala tolerancia al sol y pueden sufrir agravamiento de sus lesiones.
  • Ropa inadecuada: algunos tejidos como la lana, materiales plásticos, gomas, etc. pueden afectar negativamente. El tejido más recomendable es el algodón. Cuando lavemos la ropa, debemos utilizar detergentes suaves líquidos con un buen aclarado.
  • Alimentos: Deberemos evitar alimentos ácidos como los cítricos o el tomate, los excitantes como el café o el cacao o los alimentos que contengan o liberen histamina como las fresas o el marisco. Todos estos alimentos pueden desencadenar picores y molestias en la piel.
  • Hidratación: La aplicación de cremas hidratantes una o varias veces al día es una medida clave en el tratamiento de la dermatitis atópica. El momento más adecuado para aplicar la crema es tras la ducha o el baño. Muchos pacientes atópicos tienen mala tolerancia a algunos de los ingredientes más habituales, por lo que debemos escoger productos que sean específicos para pieles atópicas y que estén formulados con activos hidratantes, emolientes y calmantes.
  • Rascado: Es importante, aunque sabemos que difícil, que no rasquemos la piel. En la medida de lo posible evitaremos rascar o frotar la piel para no irritarla ni dañarla. En el caso de que nos rasquemos durante la noche o los picores sean insoportables, podemos recurrir a guantes de algodón.
  • Alérgenos: Los ácaros viven en la ropa, los sofás, alfombras, ropa de cama, cortinas… Estos animalitos microscópicos son alérgenos que pueden causar eccema. Para deshacerse de ellos, lo mejor es quitar el polvo a diario con una bayeta húmeda, airear los colchones, pasar la aspiradora, lavar la ropa de cama y sus peluches a una temperatura mínima de 60ºC.
  • El cloro del agua de las piscinas puede empeorar el eccema atópico. Para ello es importante que tomes una ducha antes de entrar en la piscina (para deshacernos de las cremas que llevemos en la piel y que puedan reaccionar con el cloro) y otra inmediatamente después de salir para quitar los restos de cloro de nuestra piel.

Dermatitis atópica en bebés, niños y adultos:

Como decíamos, la dermatitis afecta a personas de todas las edades. En cerca de la mitad de los casos, la dermatitis atópica en niños aparece antes de los seis meses de vida; en el 60% aparece antes del año de vida y en el 85% antes de los cinco años. Aunque remite temporalmente en la adolescencia en un gran porcentaje de casos, en aquellos pacientes que lleguen a adultos con la enfermedad, ésta evolucionará a formas más severas. Es, precisamente, en las etapas primarias o últimas de la vida cuando más se acentúa.

  • Dermatitis atópica en bebés: No es raro encontrar bebés con pocos meses de vida que ya tienen síntomas en su piel. Estos signos serán los mismos que en niños y adultos: rojeces, piel muy seca y descamada y picor.
  • Dermatitis atópica en niños: El 85% de los casos aparece entre los 2 y los 16 años. Los brotes son más frecuentes en esta etapa y los síntomas aparecen con más fuerza.
  • Dermatitis atópica en adultos: En la etapa adulta la enfermedad se acentúa. El aspecto de la piel puede llegar a ser un problema también estético con zonas amarillentas y endurecidas, enrojecimiento intenso e incluso sangrado y picores extremos. Puede provocar desajustes en el sueño, problemas psicológicos y, en los casos más graves, incapacidad laboral.

Todos los productos que se apliquen a un niño deben estar formulados con principios activos fundamentados en la medicina basada en la evidencia. Para ello es importante que los padres recurran a productos elaborados por laboratorios con prestigio científico y, sobre todo, formulados por dermatólogos, los mayores conocedores de esta enfermedad.

Algo tan sencillo como un gel de ducha diario o una crema corporal puede mejorar la calidad de vida de un niño o de un adulto que padezca atopía. Y, además, a la larga puede suponer un ahorro en medicamentos, visitas al dermatólogo, estrés, dedicación de los padres, etc.

Cómo actuar frente a un brote atópico:

La mejor forma de actuar frente a los brotes es intentar prevenirlos. Para prevenir un brote debemos ser rigurosos con la aplicación de nuestros productos y cremas y no olvidar las dos claves: hidratación e higiene.

Estas medidas preventivas disminuyen la frecuencia de los brotes, pero, por desgracia, no los eliminan por completo, así que es importante saber qué hacer en caso de brotes de dermatitis atópica.

Lo primero que debemos hacer es visitar a nuestro dermatólogo. Él valorará el alcance de las lesiones y podrá recomendarte el mejor tratamiento. Lo normal es que en un momento de brote el dermatólogo recomiende corticoides o inhibidores de la calcineurina:

  • Los corticoides disminuyen los síntomas de la dermatitis ya que alivian los picores y la inflamación y evitan el rascado. Los hay de diferentes potencias, y también en distintos formatos: emulsiones, lociones, cremas, pomadas y ungüentos.
  • Inhibidores de la calcineurina. Son más o menos igual de efectivos que los corticoides de potencia media, pero no adelgazan la piel. Se usan como alternativa, sobre todo en áreas sensibles, como la cara, las axilas, el cuello o los genitales.

Cremas para la dermatitis atópica de Sesderma:

En Sesderma contamos con toda una línea dedicada al cuidado de las pieles con dermatitis atópica. Esta es Atopises.

Atopises está formulada con activos hidratantes, calmantes y emolientes que refuerzan la función barrera de la piel potenciando la hidratación de forma activa (con activos como el pantenol, ceramidas o manteca de karité) y pasiva (evitando la evaporación del agua de la piel). Además, no contiene ni parabenos, ni alérgenos, ni colorantes ni sulfatos, por lo que es 100% tolerante con la piel.

La línea Atopises cuenta con 4 productos aptos para el cuidado diario. Todos ellos forman una rutina ideal para cuidar e hidratar la piel de tu rostro y de tu cuerpo y tratar de prevenir los brotes lo máximo posible:

  • Atopises Leche Corporal: Es la mejor opción para la hidratación diaria de las pieles atópicas y extremadamente secas. Ayuda a controlar la posible sobre infección cutánea, calma y alivia los brotes, y por su acción emoliente y su excelente compatibilidad cutánea, mantiene la piel protegida e hidratada.
  • Atopises Gel de Baño: Formulado específicamente para pieles con tendencia atópica y secas con agentes hidratantes y protectores que garantizan una correcta función barrera y una higiene sin picor. Además, está enriquecido con extracto de mimosa, con efecto calmante, y cetylpyridinium, que mantiene la piel protegida por su acción antiséptica.
  • Atopises Crema Intensiva: Esta crema es altamente hidratante y emoliente y está plenamente indicada para el cuidado intensivo y la hidratación profunda de las pieles con tendencia atópica en momentos de brote. Alivia las manifestaciones asociadas a los brotes de atopia como la sequedad extrema, picor, la irritación y el riesgo de sobreinfección. Aparte de en momentos de brote, puede usarse en el rostro de forma diaria ya que, gracias a sus activos con acción antibacteriana, mantiene la piel protegida con una excelente compatibilidad cutánea.
  • Atopises Oil: El aceite hidratante intensivo ayudará a cuidar, proteger y mejorar las manifestaciones de las pieles con tendencia atópica. Su fórmula está enriquecida con activos calmantes, emolientes y altamente hidratantes específicos para pieles secas, descamadas y frágiles. La textura en aceite es ideal para crear una película sobre la piel y mantener así su hidratación, además, se absorbe rápidamente sobre la piel sin quedar graso ni pegajoso. Recomendamos usar inmediatamente después de la ducha diaria.

La dermatitis atópica puede llegar a ser un problema grave si no se le da a la piel los cuidados que necesita, por ello es importante tomar en consideración todas las pautas que hemos recomendado y tomar todas las precauciones posibles para mantener la piel lo más hidratada posible.

Si sufres de dermatitis atópica o sequedad extrema en tu piel no dudes en visitar a tu dermatólogo y comenzar hoy tus cuidados diarios con productos específicos para las nuevas necesidades de tu piel.